15 LP Servicio de Revisión Básica de Arval For Me

Servicio de Revisión Básica de Arval For Me

Realizar las revisiones periódicas que marca el fabricante de un vehículo es fundamental para alargar su vida en óptimas condiciones. Si realizamos un buen mantenimiento, lograremos tener un rendimiento óptimo del mismo y ahorraremos dinero en futuras averías y problemas de todo tipo.

La importancia de cambiar el aceite del coche.

Cambiar el aceite del coche nos permite lubricar todas las piezas del motor y evitar que las piezas se desgasten antes y sufran averías, provocando que nos dure mucho menos el vehículo. Los motivos de cambiarlo son:

- El aceite forma una capa sobre las piezas del motor, evitando un desgaste mayor.

- El aceite arranca las impurezas ayudando a mantener limpio el motor.

- Ayuda a enfriar el motor, ya que lubrica pistones, anillos o cigüeñal, entre otros, evitando que la temperatura se dispare.

Los aceites minerales hay que cambiarlos a los 5000 km, los semisintéticos a los 10000 y los sintéticos a los 15000.

Haz a la vez el cambio de aceite y de filtro

Es conveniente el cambio de aceite y de filtro de combustible a la vez. En el interior del lubricante encontramos partículas flotando como consecuencia de la combustión del motor y pequeños trozos de metal que se desprenden del roce de las piezas. Si el filtro está en mal estado no podrá recoger estas partículas, que pueden acabar dañando el motor.

¿En qué consiste la revisión básica de un vehículo?


Cuando uno va a salir a la carretera en un desplazamiento largo o cuando el coche va entrando en años, es importante hacer una revisión básica del coche. Puedes hacerla desde 89 euros aprovechando las ventajas de ser socio de Arval for me. La revisión básica del vehículo consiste en:

1. Revisión del nivel de aceite
. Este viene ligado al cambio de aceite y de filtro comentado anteriormente, que hay que hacer una vez al año o si se superan los kilómetros que marca el fabricante del aceite.

2. Comprobación del resto de los niveles de líquidos
, es decir, aceite de la caja de cambios, el líquido refrigerante, el climatizador, el de la batería, el de la servodirección y el del limpiaparabrisas.

3. Revisar la batería y el sistema de encendido
. Comprobar el estado de las bujías y los calentadores.

4. Comprobar la iluminación y el reglaje de los faros.
Ver si hay alguna bombilla fundida y si están bien ajustados los faros.

5. Comprobación del aire acondicionado
. Medir si enfría lo suficiente y no ha perdido gas en alguna fuga del circuito.

6. Revisar los filtros del aire y del combustible
. Para recoger las partículas dañinas del combustible. También los filtros antipolen, que además actúan contra otros elementos que transporta el aire.

7. Chequear el estado de las correas
. Comprobar si tienen deterioro y sustituirlas para evitar una avería importante.

8. Comprobación del estado del sistema de frenado
. Ver si los discos de frenado están dañados o deteriorados, si las pastillas están cristalizadas y si las zapatas hacen buen contacto, así como las tuberías del circuito para comprobar el líquido de frenos.

9. Verificar la dirección y los amortiguadores
. Muy importantes para garantizar la correcta conducción del vehículo y para evitar que este no sufra con los baches y desniveles de la carretera.

10. Comprobar el estado de las ruedas
. Hay que ver el desgaste del dibujo de la rueda para no perder adherencia sobre el asfalto. También tenemos que hincharlas a la presión recomendada para tener mayor estabilidad y menor consumo de combustible.

11. Chequear los humos
. Un humo muy negro o muy blanco es sinónimo de una mala mezcla en la combustión y, por tanto, aviso de un problema mecánico.

Es muy importante que hagas una puesta a punto del coche de gasolina o diésel para garantizar tu seguridad y una vida más larga del vehículo.

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